Liberándote de ti

Llegamos a este mundo, generalmente en un clima de armonía, no tenemos ambiciones, sueños, esperanzas, rencores, decepciones, no existe en ese momento idiomas, razas, dogmas, equipo de fútbol, solo estamos en ese momento, sintiendo el contacto con nuestro pequeño entorno, reconocemos la piel del pecho de mama, aromas, el sonido de las voces, empezamos a transitar por este plano con mucha energía, en nuestros primeros años las ilusiones y fantasías llenan nuestro corazón, nuestro color de piel ya nos pone ciertas condiciones, la sociedad donde nacemos y crecemos nos ha legado un idioma, la familia una religión y tal vez una opinión política, la condición económica de nuestra familia, la profesión de nuestros padres, el sexo y otras cosas más ,ya nos ha empezado a condicionar, nuestra autenticidad empieza a desaparecer, nuestro ego empieza a crecer casi como nosotros mismos, los años siguen y empezamos la adolescencia, allí la situación es más competitiva queremos ser el mejor en el colegio, tener el o la mejor novi@, ya hemos decidido una profesión en función de alguna estabilidad económica y cierto gusto personal. Y así llega nuestra juventud, las primeras parejas de convivencia, los primeros trabajos, ya somos lo que la sociedad necesita, buscamos parejas en función de lo que creemos que necesitamos, seguimos igual por esta vida, casi sin conocernos, casi sin recordar a ese niño, a esa niña, que está dentro nuestro, no se marcho, no se murió, solo está muy dentro durmiendo con sus sueños, ilusiones, fantasías, imaginándose una situación seguramente muy diferente a la que tenemos actualmente.

Si sólo le prestamos atención, nos conducirá en cada ocasión y en cada situación. Y cuando el espíritu y el cuerpo hayan sido guiados por la esencia de ese niño o niña, que es nuestra verdadera esencia, marcharán por la vida irradiando felicidad y salud, tan libres de preocupaciones y responsabilidades como un pequeño y confiado niño.

Imagínate por un momento lo maravillosa que sería la vida si todos pudiéramos vivir con esa alegría. Y eso es posible si no perdemos la esencia de nuestro ser.

Si seguimos nuestros propios instintos, nuestros deseos, nuestros pensamientos, nuestras necesidades… entonces no deberíamos conocer otra cosa más que alegría y salud.

Escuchar la voz de nuestra esencia no es ningún objetivo imposible. Siempre que estemos dispuestos a reconocerlo, resultará muy fácil. La sencillez es la palabra clave de toda creación.

Nuestra esencia (suave y delicada voz,), nos habla a través de nuestra intuición, nuestros instintos, nuestros deseos, ideales, nuestras preferencias y desafectos habituales. De cualquier manera, es más fácil para nosotros si nosotros mismos la oímos.

Todo lo que tenemos que hacer es salvaguardar nuestra personalidad, vivir nuestra propia vida, ser el capitán de nuestro propio barco, y así todo saldrá bien.

Un verdadero éxito, sea cual sea el resultado. Sólo si seguimos las señales de nuestro yo interior.

Una vez que nos hayamos reconocido y liberado de todos los condicionamientos que nos han y nos hemos puesto, se hace todo mucho más sencillo.

 estás preparado para liberarte de ti